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El blog de Vos Ediciones es el espacio de reflexión y análisis de amplio espectro. Nos interesan las industrias: la de manufactura, la cultural, la artística, así como temas vinculados a las políticas públicas e industriales, las finanzas, la economía, la educación, la música y el ocio.

Emil Schult, transhumano con paisaje sonoro, por Paco Vásquez

Esta exposición [Feria Mundial de Nueva York, 1964] estaba acompañada en parte por música electrónica... Desde ese momento, la música electrónica fue para mí una puerta al futuro… “Si tenemos una visión del futuro, la música electrónica nos ayudará a llegar a ella”. Esa era mi convicción y he seguido trabajando con ella hasta el día de hoy.

Emil Schult

Agradecemos a James Eldred su generosidad. Imagen x3 del mega póster de Schult.

Werner Emil Schult (Dessau, Alemania, 10 de octubre de 1946), ha sido definido por su trabajo como “pintor, poeta y artista audiovisual”, “artista gráfico y diseñador”, “the son of a designer and machine constructors” o “German painter, poet and musician. He is most famous for his collaborations with Kraftwerk”. Todo esto y más es preciso, correcto, enciclopédico. Emil es un artista multidisciplinario que ha trabajado la pintura, la poesía, la música, los medios audiovisuales y, destacable, la tecnología, como medio y fin estético. En su primera juventud estudió sinología, la lengua y cultura china que debió ampliar su perspectiva del mundo, muy en sintonía con la fascinación occidental por las grandes culturas de oriente.   

Los espacios de trabajo de Emil Schult parecen haber funcionado siempre como lugares de intercambio. En 1969 residió temporalmente en la casa-estudio de Dieter Roth en Reikiavik, experiencia que lo acercó a una concepción de raíz Fluxus en la que vida cotidiana, colaboración y producción artística podían ocurrir en el mismo lugar. Más tarde, en Düsseldorf, llegó incluso a compartir vivienda con el artista Robert Filliou, donde la casa y el taller aparecen como espacios colectivos de aprendizaje y experimentación.

Ese mismo año del 69 ingresó en la Academia de Arte de Düsseldorf, donde estudió con algunas de las figuras fundamentales del arte contemporáneo alemán como son Dieter Roth (1930-1998), Joseph Beuys (1921-1986) y Gerhard Richter (1932), quienes validaron la aproximación poética al arte del joven Emil, decisiva para el desarrollo de una práctica estética integral entre imágenes, palabras, sonidos y tecnología. Tres años después comenzó su colaboración con Ralf Hütter (1946) y Florian Schneider (1947-2020), como sabemos, fundadores de Kraftwerk, dentro de la efervescente escena cultural de Düsseldorf.

Debemos percatarnos de que sus maestros Dieter Roth, Joseph Beuys y Gerhard Richter son figuras fundamentales del arte europeo de posguerra, con estéticas distintas. Roth, por ejemplo, llevó su disciplina al objeto artístico: libros (como su Literaturwurst (Salchicha de literatura, 1961-1970): trituraba libros o revistas y los convertía literalmente en “embutidos” con grasa, gelatina y especias); collages, instalaciones e incluso materiales perecederos, incorporando el azar, la transformación y el deterioro. Beuys convirtió la práctica artística en una forma de pensamiento social y político, donde destaca una de sus obras fundamentales, el Blitzschlag mit Lichtschein auf Hirsch (Relámpago con ciervo iluminado, 1958-1985). Mientras que Richter, renovó la pintura al explorar la tensión entre fotografía, memoria, abstracción y representación, como se atestigua en la exposición de la Fundación Louis Vuitton de París. En conjunto, ayudaron a redefinir qué podía ser una obra de arte en la posguerra y consolidaron el clima creativo en Alemania, donde convivieron experimentación conceptual, cultura visual, tecnología, sonido y nuevos modos de entender la relación entre arte y sociedad. Este ímpetu de lenguajes estéticos encarna, sin duda, en Schult.

Durante sus estudios, la Academia de Arte de Düsseldorf fue otro laboratorio decisivo. Allí tuvo acceso a una máquina de impresión offset con la que produjo sus cuadernos de dibujos y libros de artista, al tiempo que disponía de un estudio propio en la ciudad: Schult recuerda que Florian Schneider acudió para pedirle un arco de violín y, como resultado de ese encuentro, lo invitó a conocer el estudio de Kraftwerk. 

El ahora afamado Kling Klang Studio lo impresionó por su concentración de sintetizadores, cajas de ritmos, tableros de efectos y equipos electrónicos de última generación. En realidad, el estudio de grabación era un taller de laudero, donde los instrumentos podían construirse o modificarse a su antojo. Schult llevó a ese ambiente su experiencia visual y artesanal: experimentó con un violín eléctrico y con una guitarra provista de un transmisor que producía modulaciones, interferencias y chasquidos, de ahí que sus contribuciones a Kraftwerk no se dividían claramente entre música, diseño y escritura; todas surgían de una misma dinámica experimental. Dice Schult en entrevista que algo “que siempre me entusiasmó de la música electrónica temprana fue la forma en que experimentaban con la música concreta”.  

Aunque nunca fue miembro formal del grupo, Schult se convirtió en uno de sus colaboradores más importantes. Lo que identifica visualmente a “K, el sonido de Düsseldorf” es, precisamente el trabajo de Emil. Antes de la historia visual, tocó brevemente la guitarra con la banda alrededor de 1973. “Me gustó mucho [tocar con ellos], pero no gustó al público de los conciertos, así que mi tiempo como miembro activo de la banda en vivo llegó a su fin prematuramente. A partir de entonces, trabajé en las letras y el diseño gráfico”; pero su principal aportación se produjo en los campos conceptual, visual y literario. Participó en la escritura de canciones como “Autobahn”, “Radioactivity”, “Trans-Europe Express”, “The Hall of Mirrors”, “The Model” y “Computer Love”, contribuyendo a definir el lenguaje conciso, repetitivo y tecnológico asociado con Kraftwerk.

Aunque lo que fue, y es, determinante de su trabajo es la conformación de la identidad visual del grupo. Schult diseñó o colaboró en las portadas de álbumes como Autobahn (1974), Radio-Activity (1975), Trans-Europe Express (1977), The Man-Machine (1978) y Computer World (1981), donde articuló una estética minimalista y futurista que se vinculaba a la estética sonora. Su arte permitió que los discos de Kraftwerk fueran concebidos como propuestas audiovisuales integrales, al grado de que algunas de sus proyecciones continúan siendo utilizadas en los conciertos de la banda.

Mención especial merece el trabajo temprano que hizo para Ralf & Florian (1973), su último disco de krautrock, mediante la creación de un póster conocido como Musicomic, que “solo se incluyó en la primera edición alemana. Nunca apareció en ninguna edición británica, estadounidense o japonesa, e incluso falta en las ediciones posteriores del álbum que salieron del país de origen de la banda”, como se puede leer y ver en este hallazgo de James Eldred.

Schult desarrolló una trayectoria artística independiente a su vínculo con Kraftwerk, centrada en la relación entre creatividad y tecnología. En 1979 amplió sus conocimientos de música “made with computer” en el Stanford Artificial Intelligence Laboratory, en California. Desde mediados de la década de 1980 trabajó con video, animación por computadora y pintura sobre vidrio inverso, una antigua técnica china, quizá fruto de sus estudios sinológicos. Tras al menos seis decenios, su trabajo explora asuntos como la evolución del chip electrónico y rinde homenaje a los pioneros de la electrónica, intereses que ha presentado en exposiciones individuales realizadas en museos, galerías y universidades de Alemania y Estados Unidos.

Entre 1982 y 1991, Schult se retiró a una isla de las Bahamas apenas habitada. La isla fue para el artista de Dessau un espacio de concentración y observación. Se dedicó a pintar vegetación, paisajes y construcciones locales sobre tableros de fibra, con un lenguaje relativamente realista. Al final de su estancia realizó también una película submarina vinculada con su preocupación ambiental. Puede interpretarse esta década insular como una transición entre el universo urbano y tecnológico y la posterior integración de naturaleza, cosmos y tecnología en su pintura.

De vuelta en Alemania, Schult vivió con su familia cerca del Hofgarten de Düsseldorf. Decidió mudarse porque le afectaba la fragmentación y progresiva domesticación del parque. Este dato es significativo: para él, el entorno de la vivienda no es un fondo neutral, sino aquello que participa de su pensamiento artístico. Desde su lenguaje, la naturaleza y la reducción de los espacios naturales reaparecen: paisajes, animales, carreteras y arquitecturas tecnológicas.

Su estudio de Viersen, en Renania, ocupa un inmueble reutilizado de una antigua zona textil. Schult alquiló lo que había sido un bar, donde guarda su colección de bicicletas de carreras (pasión que compartió con Florian y Ralf). El taller funciona como una especie de centro juvenil informal: los niños del vecindario entran, conversan con él y, en ocasiones, reciben apoyo. Esta dimensión comunitaria prolonga la idea de que el estudio es un lugar de creación y un espacio social abierto.

Emil Schult, que cumplirá 80 años este 10 de octubre, llevó la idea de vincular imagen, música y espacio mucho más allá del diseño gráfico. En la cripta de la Universidad de Música Robert Schumann de Düsseldorf trabajó durante años sobre muros, techo, suelo y asientos, utilizando pintura inversa sobre vidrio hasta convertir el recinto en una obra total. El espacio, finalizado en 2005, mezcla símbolos religiosos, referencias cósmicas, estructuras numéricas y superficies que remiten a pantallas. Fue concebido tanto para la contemplación como para la creación e interpretación musical. Este espacio inspiró a Karlheinz Stockhausen (1928-2007), quien compuso 50 Klangbilder (50 imágenes sonoras) a partir de fotografías del lugar. Es interesante entender que esta pieza de poco más de diez minutos se reconoce en el contexto de la música electrónica, la electroacústica, creada por computadora; y no es música que “describa” una imagen, sino una configuración acústica que produce una percepción sónica equivalente. El proyecto, recogido en el libro Symbolik einer Krypta, condensa una de las ideas más persistentes de Schult: hacer que el entorno físico participe de la experiencia visual, sonora y meditativa que vive en sí mismo.

Finalmente, el artista ha mantenido vigente su investigación sobre el futuro tecnológico de la humanidad. En 2017 fundó con la editora, música y curadora Emma Nilsson el proyecto audiovisual llamado Transhuman Art Critics, que ha sumado talento como el de Lothar Manteuffel y Max Dax. El proyecto examina la evolución del arte y la música electrónica desde la perspectiva imaginaria de seres humanos mejorados por la tecnología, en estrecha consecuencia con lo que se vive en torno a la IA generativa. Su propuesta prolonga las inquietudes presentes en toda su trayectoria y lo confirma como un creador capaz de conectar las vanguardias artísticas de la posguerra, la cultura electrónica y las reflexiones contemporáneas sobre el transhumanismo. En suma, este proyecto representa la evolución continua de Schult como artista, manteniendo su interés en la intersección entre tecnología, humanidad y expresión artística, pero ahora desde una perspectiva más explícitamente filosófica/futurista que en su trabajo con Kraftwerk.

La importancia de Emil Schult radica en su papel como colaborador artístico externo clave de Kraftwerk. Mientras que el dúo fundador desarrollaba el sonido, él perfilaba la estética visual que definió la identidad de la banda en coordenadas minimalistas, futuristas, enfocadas tecnológicamente. El binomio sonido-imagen fue revolucionario en la música popular de los años setenta y estableció un precedente para la integración multimedia en el entretenimiento pop. “Sigo pensando –nos anima Schult– que nos espera una época dorada y la música desempeñará un papel importante. Sólo tenemos que hacerlo bien. Tenemos todas estas oportunidades y tecnologías. Esta es una situación única e inédita y tenemos que usar nuestras herramientas con sabiduría.”